Tickling Stories

Historias de Cosquillas, basadas en hechos reales.

Cosquillas a dos hermanas

4.3
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Hace un mes aproximadamente fui contactado nuevamente por Julieth a través de Whatsapp, en su mensaje el cuál colocaré a continuación, me informaba que deseaba participar nuevamente en una sesión de cosquillas, pero que esta vez sería diferente porque iría acompañada de su hermana.

El mensaje es el siguiente:

Julieth: Hola CQ cómo vas? Me gustaría volver a una sesión de cosquillas contigo, 
sin embargo, esta vez sería diferente, porque voy con mi hermana menor. 
Quedo pendiente de tu pronta respuesta.

Debo confesar que quedé perplejo cuando recibí ese mensaje en mi Whastapp, sobre todo porque tenía mucho tiempo sin saber de Julieth.

Decidí conversar con ella y preguntarle que era de su vida, y muchas otras cosas más. La conversación fluyó como de costumbre y como era de esperarse llegó a la conversación el tema de las cosquillas.

Julieth: y cómo van las sesiones de cosquillas? has tenido más sesiones?

Yo: claro que si, casi todos los días tengo sesiones de cosquillas con clientas nuevas y antiguas.

J: ah bueno.

Y: y tu has tenido sesiones por aparte?

J: pues fíjate que el otro día me acordé de ti.

Y: si? y eso? por qué?

J: porque hice una guerra de cosquillas con mi hermana y una primita, ella es muy cosquillosa también.

Y: quién? tu hermana o tu prima?

J: jajaja, las dos, aunque mi hermana es tan cosquillosa como yo.

Y: interesante.

J: ya veo, cuando tu dices interesante es porque quieres hacerle cosquillas, verdad?

Y: pues obviamente quisiera hacerle cosquillas, solo si tu también estas presente.

J: mmm… lo voy a pensar.

y: ah lo vas a pensar?

J: jajaja, no mentiras, cuándo puedo pasar por el consultorio con mi hermana?

Y: cuando tu quieras.

J: ok, te parece bien esta tarde?

Y: listo no hay problema.

El día transcurrió como de costumbre y como era de esperarse, a las 2:30 pm llegaron a mi consultorio Julieth y su hermana. Abrí la puerta y las saludé a las dos.

J: hola CQ cómo estás? te presento a mi hermana.

Y: hola mucho gusto soy CQ!

Hermana: hola mucho gusto soy Gabriela.

Y: bonito nombre.

Gabriela: gracias.

Y: adelante, sigan y siéntense.

Ambas hermanas: gracias.

Y: bueno y entonces, que te cuentas de nuevo Julieth.

J: nada todo igual, pues venimos a una sesión, convencí a mi hermana de venir y probar.

Y: ah que bien y tu eres cosquillosa Gabriela?

G: demasiado cosquillosa.

Y: si? en qué partes de tu cuerpo tienes cosquillas?

G: tengo cosquillas en todos lados, donde me toquen me da cosquillas.

Y: vea pues, pero supongo que debes tener alguna parte más cosquillosa que las demás?

G: ah si como todos, soy demasiado cosquillosa en los pies.

Y: todo el pie o alguna parte en especial?

G: digamos que en todo el pie siento cosquillas, pero mi punto débil es debajo de los pies en todo el centro, soy demasiado cosquillosa en esa parte de mi cuerpo.

Y: ah igual que Julieth.

G: si, las dos somos muy cosquillosas ahí.

Y: bueno y supongo que vinieron a una sesión de cosquillas verdad?

G: digamos que vine casi obligada.

Y: por qué?

G: porque yo no soy como mi hermana.

Y: cómo así?

J: es que Gabriela odia que le hagan cosquillas.

Y: en serio?

G: si, para mi las cosquillas son una tortura y lo odio, mientras que a Julieth si le gusta que le hagan cosquillas y no entiendo por qué, siendo tan cosquillosa.

J: lo que pasa es que si una es muy cosquillosa, que debería hacer en ese caso? yo por lo menos disfruto del momento, que si bien es cierto se convierte en una tortura, lo único que hago es reír a carcajadas y disfrutar, porque no puedo hacer más nada.

Y: exacto, yo creo mi querida Gabriela que después de esta sesión vas a querer repetirla, además soy todo un experto haciendo cosquillas, sino que lo diga tu hermana.

J: es cierto Gaby, CQ es un experto en el tema y sabe como «explorar» los puntos más cosquillosos del cuerpo de uno.

Y: entonces que opinas Gabriela?

G: pues ya estoy acá no puedo arrepentirme, en ese caso hagámosle de una, antes que me arrepienta.

Ambas hermanas se quitaron sus zapatos, los calcetines y las chaquetas, quedando únicamente en jean ajustado al cuerpo y una camisela de tiritas, tipo camisilla. Como dato curioso, ambas tenían las uñas de los pies pintadas de color rosa.

Estando listas ambas hermanas, les pedí que se acomodaran cada una dónde quisieran, tenía la camilla que siempre uso en las sesiones con correas, muy similar a la imagen de abajo.

Imagen relacionada

Y además quería probar mi nuevo juguete, una silla de «torturas» como la que aparece en la imagen de abajo:

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Como era de esperarse, Julieth se pidió estar en la silla, mientras que a la hermana menor le tocó el turno de la camilla. La misma Julieth me ayudó a atar a la hermana en la camilla y apenas estuvo atada de pies y manos, acomodé bien la silla de manera que quedara ubicada casi enfrente de ésta (la camilla), debido a que le retiré el apoya pies a la camilla para que los pies de Gaby quedaran descubiertos y tener más control sobre éstos. Había ubicado una silla entre ambas piezas de tortura y estaba listo para empezar. Como ya conocía cuan cosquillosa es Julieth, decidí empezar con Gabriela, cosquilleando inicialmente sus axilas, costillas, cuello y cintura. La reacción de Gaby no se hizo esperar.

G: jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja…

Y: vaya si que eres cosquillosa.

G: jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… jajajaja…

Podía darme cuenta los cosquillosa que era Gabriela al ver sus reacciones cada vez que tocaba sus axilas, costillas y cintura, la pobre se retorcía en la camilla de un lado a otro, parecía una un resorte. Pero lo mejor llegó cuando empecé a hacerle cosquillas en las plantas de los pies. La risa de Gabriela se transformó en alaridos.

G: hahahahah… nooooo… jajajaja… jajajajaja… hahahahaha… nooooo… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… hahahahaha… nooooo… jajajaja… hahahahahaha… jajajaja… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… hahahahaha… jajajajaja… jajajaja… hahahahah… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… jajajajaja… hahahahahaha… nooooo… jajajaja… jajajajaja… hahahahaha… nooooo… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… nooooo… hahahahahaha… jajajajaja… hahahahaha… nooooo… hahahahahaha…

Gabriela movía sus pies de un lado a otro intentando huir de las insoportables cosquillas, pero su esfuerzo era en vano, lo único que le quedaba era reír y reír a carcajadas. Mientras yo le hacía cosquillas a Gaby, Julieth su hermana, miraba desde la silla y con risa nerviosa la «tortura» a la que estaba siendo sometida Gabriela, yo creo que ya Julieth sabía lo que le esperaba.

Así que no la hice esperar, decidí darle un respiro a Gaby y empecé a torturarle los pies a Julieth, por experiencia sé que sus pies son la parte más cosquillosa de su cuerpo. La reacción de Julieth no se hace esperar.

J: jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahahah… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahahahaha… jajajaja… hahahahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja…

Julieth estalló en risas a carcajadas, como producto de las cosquillas que estaba recibiendo en sus pies. Yo le estaba haciendo cosquillas en todo el pie, sin embargo, hacía énfasis en las plantas, en la parte del arco, debido a que en esa área es su punto débil. Julieth únicamente reía como loca, así que para divertirme al doble, decidí continuar «torturando» a Gaby al mismo tiempo que a Julieth, las risas de una sola se transformaron en un concierto de carcajadas.

J y G: jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahahah… jajajaja… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahahah… jajajaja… jajajajaja… jajajaja…

Ambas hermanas reían y gritaban a carcajadas como producto de las cosquillas que estaban recibiendo por mi en las plantas de sus pies.

J y G: jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahahah… jajajaja… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahaha… jajajaja… hahahahaha… jajajaja… jajajajaja… jajajaja… hahahahah… jajajaja… jajajajaja… jajajaja…

La tortura continuó como nos 30 minutos más, hasta que me detuve y procedí a liberarlas de su tormento, debo decir que les hice cosquillas por cerca de 2 horas. Ambas mujeres estaban exhaustas y aún continuaban riendo, quizás por reflejo de las cosquillas recibidas.

Y: bueno y que tal la experiencia?

J: tu sabes que yo me divierto siempre que vengo, es una tortura divertida.

Y: y tú Gaby que opinas?

G: nunca me habían hecho tantas cosquillas como hoy, es más ni siquiera creí tener demasiadas cosquillas en los pies y menos en las plantas y entre los dedos.

Y: repetirías una sesión de cosquillas?

G: yo creo que sí, al comienzo estaba reacia a venir. Sin embargo, ahora entiendo a Julieth y porque me insistía tanto que viniera a probar la sesión de cosquillas, es una tortura, pero a la vez es muy divertido, porque uno se ríe demasiado, así que sí la repetiría.

Y: listo en ese caso programemos una nueva cita para que vengan las dos o cada una puede venir cuando quiera.

J y G: listo esta bien.

Ambas hermanas programaron un total de 3 citas cada una y además programaron una cuarta cita acompañadas nuevamente.

Espero que les haya gustado y nos leemos en la próxima.

Firmado: CQ

 

 

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