Tickling Stories

Historias de Cosquillas, basadas en hechos reales.

Festival de Máquinas de Cosquillas (fanfiction)

La idea (y trama original) de esta historia no sale de mi mente, se puede leer en Tickling Forum en inglés. Les traigo mi versión de esta idea que me gustó mucho, espero la disfruten.

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«Está bien, Olivia. Llego la hora. Éxito o fracaso rotundo»

Murmuró la linda rubia de 26 años mientras tragaba agua. Echó un vistazo nervioso a través de un hueco en la cortina por detrás del escenario con solo una bata de baño cubriéndola y sin ropa interior, comenzaba a darse cuenta de lo desalentador que era ser una de esos esclavos. Pero no tenía otra más que meterse ahí y otro trago de su botella de agua para calmar sus nervios. La multitud se veía terriblemente grande. Ella siempre había amado el Festival de Máquinas de Cosquillas y no había ni una sola cosa que esperara más que el evento, duraba 2 semanas al año y era transmitido a nivel nacional, donde a través del tiempo un arsenal de hombres y mujeres fueron desnudados y atados a las peores máquinas que una comunidad de inventores sádicos podía improvisar, incluso muchos de estos que pasaron como esclavos por este escenario se convirtieron posteriormente en famosos modelos para las mejores casas de moda o reconocidos actores/actrices de talla mundial.

Olivia había soñado con participar en el Festival de Máquinas de Cosquillas desde que tenía la edad suficiente para asistir. Después de entrar a la universidad como mente prodigiosa de la química, sale con el grado de ingeniería y programación necesario que le permitió optar por la licencia para construir su propia máquina y mostrarse al mundo como una gran inventora (potenciado por el sadismo que había despertado en ella mientras iba observando festival tras festival); fue a un banco a solicitar el mayor préstamo que podía obtener para hacer realidad la máquina de sus sueños, pero una vez terminado el diseño final es que se daba cuenta de lo tonta que había sido: había administrado mal su presupuesto hasta el punto en que no pudo alquilar un esclavo para demostrar la máquina por ella. Y por mucho que amaba la vista de otra mujer que sufría en las profundidades de un infierno de cosquillas (sus 3 novias lo sufrieron mientras intimaban), la sola idea de pasar incluso un par de minutos en una de estas máquinas la puso a sudar frío. El hecho de que ella pasara todos los días durante al menos 5 meses antes del show programando cualquier cantidad de torturas, métodos e insertando opciones no se la ponían nada fácil, no conocía los limites. Bajo contrato de firma voluntaria, las máquinas que son del agrado de los jueces son llevadas a un sitio donde el esclavo pasará una semana siendo torturado pero recibiendo una paga de 1000 dólares por ese tiempo, siempre y cuando no se desmaye. Pero si la maquina muestra fallas críticas y no cumple con su cometido, quien debe pagar es el inventor con el mismo lapso de tiempo recibiendo cosquillas sin recibir paga. Solo con la simple idea de estar sometiéndose 7 días a la máquina que tan amorosamente había vertido cada onza de crueldad en la que podía pensar, o a otra en el peor de los casos, era un poco menos aterradora para ella que saber que podían embargar su casa comprada por sus padres, junto con su auto por su deuda con el banco, así que su mejor opción es demostrar en ella misma que es capaz de hacer buenas máquinas, o quedarse atrapada para siempre en una vida como esclava pública que recibe cosquillas y muchas veces gratis.

Pero nunca se dio el caso de que el propio inventor se haya montado en su propia máquina. Y a eso se aferraba Olivia.

«Hola? Estás lista?»

Una voz sacó a Olivia de su inquietud. Se dio la vuelta para ver a uno de los empleados del backstage flanqueado por un par de hombres grandes. Ella, nerviosa, logró tragar ese sentimiento para asentir en comprensión. Siguió mientras hombres grandes cargaron su máquina en una carretilla y la llevaron hacia el centro del escenario. La multitud que llenaba las gradas del estadio de música parecía que se confundían en una incontable horda hirviente. Ella podría haber jurado que sus jueces (Un anciano ex esclavo, una anciana Dom y una tercera más joven) se habían transformado en demonios, incluso el anciano ex esclavo que en general se mostraba receptivo para todos.

Olivia se sintió demasiado asustada como para siquiera poder hablar.

«Entonces, Srta. Holden, ¿qué máquina nos presentará hoy?» Fue el anciano juez quien saltó a su rescate.

«¡Ah, sí!» (Olivia saltó sobre la pregunta principal para tratar de reconsiderarse. «Hoy, me gustaría presentar mi máquina de cosquillas. La…» ella indistintamente agitó la mano en su preciada herramienta y se maldijo. Se había pasado noches buscando nombres y ahora que realmente importaba no podía recordar uno solo.

«No se ve muy impresionante» Dijo el anciano juez.

Olivia había disfrutado viéndolo quejarse de cada cosa cuando ella era parte de la audiencia, incluso ella misma se quejaba como si fuera un juez. Ahora está del otro lado, del que recibe las críticas y son dardos venenosos que empiezan a surtir efecto, ya que ella no podía responder. Estaba tan concentrada en la funcionalidad que nunca había pensado en su forma. Incluso ella admitiría que su máquina incorporada en una cápsula grande con la parte delantera arrancada no era la apariencia más atractiva que podría haberle dado.

«No creo que quien esté atrapado en él tenga exactamente la capacidad de preocuparse por su aspecto. La forma en que se hace cosquillas es mucho más importante» Dijo la anciana jueza, que volvió a rescatarla después de un par de segundos de Olivia luchando por una respuesta. Incluso en su nerviosismo, Olivia se dio cuenta de la significativa mirada que la jueza le disparó. La parte de la entrevista iba horrible, su mejor esperanza de salvar esto era que estuvieran adecuadamente impresionados por lo que ella había construido para pasar por alto su incapacidad actual para explicarlo.

Olivia desabrochó el cinturón de su bata de baño y dejó que la tela se saliera de sus hombros para golpear el suelo. Posteriormente se sacó las tenis y las medias y caminó con pasos vacilantes para recostarse en la máquina. Los sensores en el interior activaron la sensación de peso de su cuerpo y provocaron que los puños mecánicos en los apéndices se atascaran alrededor de sus tobillos y muñecas y la obligaran a acostarse con los brazos sobre la cabeza y las piernas ligeramente abiertas. La máquina luego se levantó sobre las piernas para pararse verticalmente y así todos pudieran tener una vista completa de ella. La cara de Olivia ardía de vergüenza. Nunca antes había estado desnuda delante de alguien, y ahora, aquí, estaba mostrando su humanidad a todo al mundo. Y sabía que solo iba a empeorar ya que ella planeaba humillarse aún más como parte del espectáculo.

«Jijiji… jajajajajaja»

Olivia instintivamente se puso rígida sintiendo que un par de manos afeminadas mecánicamente cubiertas de piel sintética se extienden fuera de la pared de la cápsula para comenzar a empujar y empujar a sus costados. Hizo todo lo posible por contener las risitas, pero no había forma de que pudiera ganar. Las manos metieron metódicamente las uñas cuidadosamente diseñadas para hacer cosquillas arriba y abajo de sus costados hasta que no pudiera sostenerla más.

«¡Oh, jajajaja! ¡Ahí no! ¡Ajajajajaja! JAJAJAJAJAJAJAJAJA!»

Olivia chilló sorprendida y estalló pidiendo a la máquina que se detuviera cuando las manos saltaron inesperadamente de sus costados hasta sus axilas. Incluso siendo ella la programadora, la tomó por sorpresa cuando de repente se dirigió a su peor lugar. Su risa se transformó en una carcajada y se revolvió tratando de escapar, pero los sensores incorporados en la máquina de cosquillas aseguraron que las manos la siguieran perfectamente para seguir castigándola. Golpearon, revolotearon y arañaron sus pozos sensibles antes de finalmente asentarse en rastrillar con las puntas de todas sus uñas repetidamente dentro de las profundidades de sus huecos para hacerla reír con alegría forzada.

«¿Soy yo, o la máquina está apuntando a conseguir deliberadamente la mejor reacción de la esclava?» preguntó con mucho interés el anciano juez.

«Aquí dice que incorporó una IA de aprendizaje en la máquina que se supone que debe experimentar y recolectar los mejores resultados y luego se enfoca en aquellos para maximizar su efectividad» Dijo la jueza más joven que había estado tranquila y callada hasta ese entonces. Ella estaba leyendo de un instructivo que Olivia había hecho para proporcionar de antemano los puntos de venta de la máquina.

«¡Saca! ¡SACALASMANOSSSSSJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA…!»

Olivia recibe unos 5 segundos de descanso entre las manos que tiraban hacia atrás y que comenzaba la siguiente parte de la secuencia. Grandes botas de metal emergieron de un compartimiento en la parte inferior de la cápsula. Se separaron brevemente en dos antes de reformarse para bloquear sus pies.

«¿Cómo se supone que vamos a calificar lo que está pasando cuando no podemos ver cómo le están haciendo cosquillas?» Dijo el anciano juez.

«¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJANOOOOENLOSPIEJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ENLOSPIESNOAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJANOOOOOOOOOOOOOOOOOO!»

«¡Pero mira su grito! ¡Lo que sea que esté allí dentro debe hacer cosquillas como loco!» exclamó la anciana jueza.

Olivia había leído una vez en un cómic hentai acerca de un par de botas que estaban infestadas de monstruos con tentáculos de cosquillas. La chica del cómic había sido obligada a reírse tontamente después de que los tentáculos de los monstruos se envolvieran alrededor de sus pies para mantenerlos en su lugar antes de poner sus sensores a trabajar simultáneamente explotando cada centímetro de sus tiernas suelas. Se había dedicado a recrearlos, pensando que, aunque no funcionaran, podría rehacerlos y venderlos como un producto independiente, y estaba orgullosa de decir que lo había hecho con un tejido especial que había inventado. Nadie podía verlo, pero las fibras sujetaban sus talones y dedos de los pies para inmovilizarlos, de modo que docenas de puntas diminutas pudieran trazar patrones aleatorios en sus plantas y entre los dedos. La máquina mejoró en controlarlos con cada segundo para dejar pronto a Olivia echando la cabeza hacia atrás y gritar de risa.

«BAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! BANAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!»

Olivia sin soportarlo más y casi inconscientemente empezó a usar su palabra segura para detener las cosquillas, eran muchas para ella y honestamente no podía soportarlo más. Fue una tortura.

“¡BANANA! ¡BANANAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡BANANA! BANANMMMMMMPPPPPPPPPNNNNNGGGGGGGGG!”

Pero cuando comenzó a gritar su palabra segura con la esperanza de que los jueces terminaran la sesión, la máquina respondió sacando una mordaza de bola de un compartimiento y metiéndola dentro de su boca, para mostrar una de las funcionalidades de la máquina.

«¿Es en serio? ¿La máquina sola la amordazó?» preguntó emocionado el anciano juez

«Acá dice que la máquina tiene lo que se llama ‘Modo de castigo completo’. Resulta que las palabras seguras integradas en la máquina son una farsa. Intentar usar una para salir solo hace activar esta función: amordaza y le hará más cosquillas como castigo» explicó la jueza que parece ser la experta en elementos mecánicos/electrónicos.

Los nervios hicieron que ella a última hora agregara su palabra segura en caso de no encontrar un esclavo, junto con un temporizador que limitaría a la IA ya que, a esa altura, consideraba que podría hacer la demostración ella misma. Pero entre tantas cosas, como crear documentos o conseguir la empresa de transporte, y el trabajo de medio tiempo para poder subsistir, había olvidado lo primero que programó a la CPU después de cargar la IA; mientras que el pensamiento sádico en ella realmente apreció un poco que la función cumpliera su propósito: torturar a su víctima quitándole la esperanza de que su palabra segura los salvaría de las cosquillas a favor de más castigos.

El modo de castigo completo se estaba desplegando mientras hablaba. El aceite de bebé brotó de una boquilla directamente en las axilas expuestas de Olivia y fue seguido rápidamente por un par de cepillos para el cabello en los apéndices que emergieron para castigar su peor lugar tanto como la máquina quisiera. Los plumeros emergieron para comenzar a temblar alrededor de sus pechos agitados mientras un trío de rígidas plumas de águila se utilizaban para golpear sus pezones y su clítoris.

«Lo admito, eso está muy retorcido, pero muy bueno» se rió el juez.

Olivia aulló de risa con los ojos cerrados. Su cuerpo entero tembló tratando de evitar el cosquilleo, pero estaba en todas partes. Intentar apartarse de un cepillo simplemente empujó el otro con más fuerza contra ella. Las plumas añadieron una dimensión de tortura sexual que dejó que los gemidos se escondieran entre sus gritos. La batalla del placer y el cosquilleo que ahora se libraba en su mente estaba demostrando ser infinitamente más horrible que el cosquilleo solo. Ella solo podría describirlo como pura tortura deseando desesperadamente que terminara por cada segundo que pasaba. Solo Mckenzie, una de sus tres ex novias se le animó a amarrarla desprevenida a la cama y regresarle las cosquillas, haciendo que fuera una causa para romper la relación porque pensaba que Olivia solo la usaba para sus perversiones mientras que ella no podía hacer lo mismo.

Pero ahora, está ante una máquina que no razona…

Ella abrió los ojos y trato de gritar pero en vano. En la pantalla frente a ella que le mostraba el tiempo restante y se podía ver a sí misma en la transmisión de TV, pudo notar que en el temporizador se listaban una serie de mensajes de error…

… Y el terror se apodero de Olivia, intentaba hacer señas que, por supuesto, nadie entendía ni mucho menos atendían.

«Bueno, creo que es suficiente la demostración por ahora», dijo finalmente el juez de edad avanzada.

Olivia sintió una ola de esperanza luego del terror de saber que el temporizador falló pero que la desconectarían de la toma y eran solo 5 los minutos que duraría la batería. Se terminaría. La tortura tenia fin. Sabía que le habían asignado un espacio de tiempo de 15 minutos (de los cuales transcurrieron 10), pero para ella se sentía mucho más que eso. Teoría de la relatividad en estado puro…

«¡Esperen!» Dijo la jueza más joven antes de que su colega pudiera llamar para que la liberaran y la esperanza de Olivia fue reemplazada al instante por el temor. Observó con horror como los ojos del juez pasaron a la pantalla del temporizador roto en la máquina con una mirada de pura alegría.

«Aquí hay un escrito de Olivia Holden, la inventora y en este caso y por desgracia para ella misma, esclava; en la que le aprobamos una serie de solicitudes, y una de ellas es: demo extendida para mostrar el correcto aprendizaje, desempeño y total funcionamiento de la IA de su máquina. ¿Qué tal si dejamos que continúe como ella quería? Yo digo que la traslademos al piso de exhibición para que otros puedan tomar su turno en el escenario, pero todavía se le permitirá continuar su demostración. ¿Suena justo?»

Olivia gritó en su mordaza pero se vio opacada por la exaltación de la multitud ante la reciente declaración cuyo contrato fue mostrado en la TV con lo dicho por la jueza y firmado y corroborado por ambas partes. Luchó contra sus ataduras tan fuerte como pudo, presionando contra las correas que la mantenían en su lugar sin éxito. Eso resultó ser un error. Todos los jueces sonrieron ante su evidente desesperación para evitar que le hicieran más cosquillas. Ninguno de ellos se molestó en ocultar que a todos les gustó la idea de tomar una excusa tan fácil para prolongar su tormento cuando era tan obvio que no podía soportarlo. Solo podía mirar con desesperación mientras todos aceptaban con entusiasmo el aplauso de la multitud.

Personal del evento vino para cargar la máquina en un carrito y llevar a Olivia a la sala de exhibición, obligándola a reír todo el camino. Fue depositada al final de una línea de una docena de máquinas en uso, cada una de ellas con alguien desnudo que claramente había sido torturado hasta el punto de no ser consciente de nada más que las cosquillas sin fin. Todos ellos eran esclavos que estaban adentro desde el momento en que comenzó esta temporada en la semana anterior. Algunos estaban por el dinero, como nuestra protagonista, con la salvedad que en toda la historia del festival, Olivia era el primer inventor víctima de su propia máquina, a diferencia de otros casos donde los inventores que fallaban probaban otras máquinas con diseños exitosos y no tenían ninguna esperanza de escapar hasta que se les concedía misericordia (nunca sucedió) o salir desmayados (como siempre pasó).

Olivia hizo todo lo que pudo pensar en ese estado para intentar romper su prisión. Ella arañó inútilmente el relleno de la máquina donde sus manos podían alcanzar. Su cuerpo dio un tirón en todas las direcciones posibles tratando de encontrar alguna debilidad estructural inexistente en su cautiverio. Su mendicidad de que alguien que pasara para ayudarla se distorsionaba por su mordaza y, en el mejor de los casos, logra que las personas que se detienen a verla sufrir de cualquier manera se diviertan. A la máquina no le importaba nada de eso. Continuó analizando qué herramientas y técnicas tuvieron la mejor reacción, tal como lo habían programado, e incrementó continuamente su camino hacia la peor tortura de cosquillas posible que Olivia era capaz de experimentar.

Como no tenía temporizador, la IA no tenía límites. En lugar de volver al modo de normal de cosquillas, el modo castigo había escalado más allá de lo que ella había programado para hacer. Las botas ahora estaban permanentemente atadas alrededor de los pies de Olivia. Podía sentir la fibra sintética al moverse en formas cada vez más precisas para realizar más cosquillas en los pies de las que sabía que era posible. Los cepillos continuaron frotando sus axilas y las plumas se movieron contra sus pezones mientras los plumeros sacudían sus temblorosos pechos. Se había calentado tan involuntariamente por las cosquillas que la pluma que atendía a su sexo se había empapado de manera desajustada, por lo que la máquina había optado por reemplazarla con un par de lenguas simuladas dispuestas para atenderla sexualmente con una que exploraba el interior de ella y la otra agonizante y lentamente lamiendo su clítoris expuesto. En todas partes estaba cubierta por algo que le hacía cosquillas o la excitaba. Las uñas sintéticas rasparon sus muslos internos, se apretaron los costados y las caderas, se movió en el ombligo y contra la parte posterior de sus rodillas, se introdujo entre sus costillas y se deslizó por su estómago. Ya era un asalto tan abrumador y solo empeoró a medida que la IA hizo los ajustes necesarios para provocar las peores respuestas posibles mientras seguía pasando el tiempo.

Olivia vivió en carne propia su nivel de sadismo y crueldad, así como ella intentaba hacerlo a sus ex novias… hasta que después de casi una hora de tortura sin adulterar, la parte final de la máquina se activó.

Una fina neblina salía de una boquilla para cubrir a Olivia con un producto químico especial. Había sido el invento más orgulloso de Olivia. Fue esta creación en la secundaria que le permitió acceder a la universidad y fue elogiado en el mundo científico por ser capaz de negar el descanso por completo a un ser vivo. Se había deleitado con las patentes y los elogios que había logrado obtener por el mal que había logrado traer al mundo que podía sellar el destino de una mujer en un infierno de cosquillas, pero una decisión que le cambio el rumbo es de no vender bajo ningún costo la formula. Y ahora más que nunca lo padece.

El químico la hizo sentir mejor, sin ninguna duda. Todo su dolor y fatiga se desvanecieron como si nunca hubiera estado allí, sintiéndose completamente renovada. No solo refrescada, sino mejor que antes. Olivia podía sentir un calor en la parte inferior de su vientre. La máquina había dispensado su propia sustancia química especial que no solo refrescaba las terminaciones nerviosas para renovarlas después de desensibilizarse, sino que también servía como afrodisíaco, aumentaba ligeramente la sensibilidad de la víctima y los sostenía para que nunca tuviera que haber un descanso, comida o agua. Había sido programada para controlar las reacciones de sus víctimas y rociarlas cada vez que su sufrimiento superaba cierto porcentaje de la peor tortura por la que podía pasar.

La risa de Olivia, que ya había estado en su nivel más alto anterior, se transformó puramente en gritos. Lágrimas de agonía corrían libremente por su rostro. Ella había subestimado completamente que tan delicada era la sustancia química, o como afecta a distintos organismos. Hubo un aumento exponencial innegable en los movimientos de las manos mecánicas, las lenguas, las plumas y los pinceles que asaltaban todo su cuerpo. Sus pies ahora pasaron a ser la parte más atacada, la IA, viendo que había sensibilidad aumentada en el cuerpo, nota un aumento en esa zona y empieza a llenar las botas con aceite hasta cubrir las plantas y entre los dedos se establecen minibarras cuya vibración, mínima, es tremendamente efectiva, mientras que las diminutas puntas que hacían su trabajo en las plantas triplica su velocidad…

«MMMMMMPPPPPPPPPNNNNNGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGA
MMMMMMPPPPPPPPPNNNNNGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGA
MMMMMMPPPPPPPPPNNNNNGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGA
MMMMMMPPPPPPPPPNNNNNGGGGGGGGG!»

Ahora, incluso, al lamer su clítoris lo sentía casi tan malo como las cosquillas, pero los cepillos para el cabello en sus axilas súper sensibles ahora estaban demostrando ser tan devastadores como las cosquillas en sus pies.

Y para colmo, la parte afrodisíaca la acercó cada vez más al orgasmo, pero el nuevo nivel de intensidad es lo suficientemente cruel para evitar que se corriera, así que mientras su mente y cuerpo deseaban una cosa, la maquina se la negaba, bajo programación de ella. Los gritos y gemidos incesantes de Olivia intentaban salir de su mordaza antes de que finalmente la empujaran al borde de la desesperación. Su orgasmo fue arruinado a fondo, horriblemente arruinado por la peor tortura de cosquillas de su vida y solo sirvió para hacerla aún más delicada y sensible.

Justo como ella lo planifico… para el esclavo que ahí estuviera.

Las cosquillas eran tantas que ella ya no podía hablar. Gritaba incoherentemente. Estando amordazada, sus gritos, gemidos y carcajadas empezaron a ser las dominantes en esa sala. Siendo agnóstica, empezó a rezar y desear, con la poca concentración que aún podía reunir, para que alguien, cualquiera, la salvara. Pero nadie lo haría. Nadie jamás soñaría con sacar a una chica cosquillosa de una máquina de cosquillas en un evento basado en las cosquillas.

Lamentó como nunca haber dejado órdenes por escrito al personal del evento para dejar enchufada la máquina, incluso hizo un envío de insumos para reemplazar baterías en caso de que los necesitase y recargar suministros cada vez que se estaban agotando con instrucciones de cómo hacer los cambios si estaban haciendo cosquillas en la máquina cuando ella no estaba, así la actividad de la maquina sería continua. De hecho, cuando envió esta solicitud es porque Olivia jamás pensó que ella estaría en la máquina tanto tiempo, sino los minutos que duraría la demostración y que el resto del tiempo lo ocuparía un esclavo. Con la falla crítica del temporizador, estaba completamente atrapada. La IA era imparable, despiadada y los jueces, viendo la novedad que es primera vez que un inventor es víctima de su propia máquina, acababan de sentenciarla a que la torturaran sin parar durante lo que quedaba de semana.

Sin descanso…

Eso significa cada vez más cosquillas y con más frecuencia, arruinando cada orgasmo que ella tuviera.

E incluso, si de alguna manera Olivia logra mantenerse sana durante una semana entera de las oleadas de sensaciones cosquillosas que taladran su mente, sería la mascota de miles de sádicos que asisten al evento y disfrutan de su apuro lo suficiente como para decidir mantenerla atrapada así. Siempre.

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Epilogo

1 hora antes del inicio de la transmisión, reunión entre el Presidente de la junta directiva, productor y jueces:

Presidente: Señores, necesitamos una idea nueva para que el festival tome una nueva dimensión y se mantenga, el rating y asistencia viene en bajada, si bien hay asistencia de gente, es lo más bajo desde la primera temporada…

Productor: Podemos incluir algo de BDSM, es un mundo que no exploramos aún y transmitir a partir de las 10 de la noche en vez de las 9.

Presidente: Esa idea no estaría mala para el próximo año, pero necesitamos algo ya, antes de que se nos empiece a morir el festival.

Jueza más joven: Recuerdo que hay una chica que presentó una máquina realmente innovadora, estuve examinando los detalles técnicos cuando la entrevisté, y me asegura que tiene una IA autodidáctica que aprende los puntos débiles y mejora la tortura a medida que pasa el tiempo. También fue bastante insistente con las solicitudes para que la maquina funcionara como ella quería pero cuando le pregunte acerca de su desempeño, noté que no la había probado con ningún esclavo…

Juez anciano: Em… y el punto es?

Jueza más joven: Hice seguimiento y recién uno de seguridad me dijo que hace un par de minutos llegó la chica que creó esa máquina y no registró esclavo alguno. Es altamente probable que esta chica será su propia esclava, y creo que eso no ha pasado nunca, que el inventor esté preso en su propia creación.

Productor: Es correcto, eso no ha pasado… (Voltea a mirar al Presidente) me parece que ella tiene un buen punto.

Presidente: A ver, supongamos que esta chica sea su propio conejito de indias, todo bien. Es una idea atractiva y aplicable inmediatamente, pero a esta propuesta le falta algo…

Jueza Anciana: Según como lo veo, esa máquina tiene que actuar de mala manera, y es como esperar un milagro…

Jueza más joven: De hecho, no tenemos que esperar un milagro, hay una forma.

Presidente: Sugieres dañar esa máquina? No quiero que esto sea una bomba que explote en nuestras manos…

Jueza más joven: Dañar no. Es más simple, explico: Nosotros vamos a actuar con total normalidad, como si no supiéramos del “mal funcionamiento” que tiene el equipo. Vi la maquina con mis propios ojos en la revisión y estéticamente le falta, pero técnicamente esta impecable. De hecho, ya me tome la molestia de crear esa “mala función” en la máquina.

Jueza anciana: Estás loca… Y qué le hiciste?

Jueza más joven: El temporizador. Ahí es donde les aseguro que ella será la esclava en su propia máquina. Tiene un cable… Mejor dicho, TENÍA un cable (y lo saca del bolsillo para mostrar) que envía la info a la IA para controlar los tiempos, que estoy segura que arregló para no sufrir más de la cuenta mientras se auto exhibe. Al estar atada y con cosquillas, lo menos que va a creer es que alguien le tocó la máquina, porque el primer pensamiento es que no pudo probarla así que no conoce los límites porque esto es adicional de ultima hora, es un agregado que no estaba en los planos iniciales cuando la entrevisté y que si lo noté en físico cuando vino la máquina, por eso el cable no estaba soldado a la placa sino conectado por USB macho-macho de forma interna y acceso fácil sacando una tapa lateral. Siguiendo su instructivo, la IA al no tener temporizador que la limite, ira escalando en la forma de torturarla, creando mejores y más efectivas formas, así que veremos qué tan cruel y sádica es esta señorita. Al terminar todo, pase lo que pase, conecto el cable de vuelta y después que se maten pensando que sucedió…

Los 2 jueces restantes, el productor y el Presidente se miran las caras satisfactoriamente.

Presidente: Muy bien!, Ven? Me encanta como piensa y actúa esta chica… no se habla más del tema, esto será lo que eleve el nivel de audiencia y asistencia y estará en la boca de todos, este año, después del “desafortunado evento” vendemos eso como atracción principal y nos llenaremos de dinero. Señores, la reunión ha concluido. Suerte y manos a la obra…

Al salir de la reunión, la jueza más joven manda una nota de voz desde su celular:

“Mackie, como estas? todo bien? Querida prima, te tengo una pequeña sorpresa que te va a encantar. Esta noche ve por TV el Festival de Cosquillas y verás quién se presenta; sabiendo que tu queridísima ex no me conoce, ahí metí un poco la mano para levantar el festival porque esta nos puso todo en bandeja de plata. Espero que sientas un poco de satisfacción sobre como actua el karma. Después conversamos con más calma, besitos.”

Tomado de Internet

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