Tickling Stories

Historias de Cosquillas, basadas en hechos reales.

Mi experiencia como ticklee (parte 8)

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Hola a todos, a partir de hoy estaré escribiendo anécdotas que he tenido con las cosquillas a lo largo de mi vida. Soy colombiana de nacimiento y actualmente me encuentro radicada en los Estados Unidos. Tengo 38 años y me llamo Angelica, sin embargo, todo el mundo me dice Angie. Soy muy cosquillosa, mejor dicho, podría decir que tengo cosquillas en cada rincón de mi cuerpo; sin embargo, soy extremadamente hipercosquillosa en las plantas de mis pies; y debo confesar algo, pese a ser extremadamente cosquillosa en todo mi cuerpo y sobre todo en los pies, me encanta recibir cosquillas.

Algunas personas dicen que soy rara por tener cosquillas y «amar» que me hagan, pero es un gusto que he tenido desde siempre. Me gusta reír y que me hagan reír, así sea con cosquillas. Para no darle tanto alargue a la historia, esta primera anécdota que voy a contar, solo se la he relatado a muy pocas personas, debido a que mas que todo fue una mala experiencia con las cosquillas.

Me sucedió hace como unos 10 o 15 años. En aquel entonces, conocí una persona, un hombre joven de nombre Andrés, con quién entablé una muy buena amistad, hasta que se rompió por las cosquillas excesivas que el quería estarme haciendo a cada rato.

Andrés era una persona tímida y callada, sin embargo, conmigo se mostró como otro tipo de persona, le gustaba conversar conmigo de varios temas, aunque cada vez que podía sacaba como tema principal de conversación «las cosquillas», algo que a mi no me parece mal, si eres una persona a la que le gusta el tema y lo ve como algo divertido.

Lo primero que hizo Andrés cuando sacó el tema de las cosquillas a flote, fue preguntarme si yo tenía o no cosquillas, a lo que yo le dije que si tenía y que me consideraba una persona muy cosquillosa. Andrés no se detuvo ahí y continuó su interrogatorio, comenzó a hacerme preguntas, como en qué partes del cuerpo tenía cosquillas y cuál era la parte de mi cuerpo más cosquillosa. Yo toda inocente, le respondí cada una de las preguntas que él me hacía: tengo cosquillas en todos lados de mi cuerpo, como te digo, soy demasiado cosquillosa; y en cuanto a cuál es la parte de mi cuerpo más cosquillosa, diría que las plantas de los pies, soy extremadamente cosquillosa en esa parte de mi cuerpo, no soporto el tacto o el roce ahí, me da mucha risa.

Pensé que con esa respuesta todo quedaría ahí, sin embargo, como todo fetichista de cosquillas, Andrés quería ir por más y eso quedaba evidenciado en cada uno de sus actos y procedió a buscar su «recompensa» a todo su esfuerzo. -Puedo hacerte cosquillas en los pies- me preguntó amablemente. Debo confesar que la proposición me dejó algo «helada», sobre todo porque nadie me había pedido permiso para hacerme cosquillas; casi siempre cuando alguien me hace cosquillas, simplemente me toma por sorpresa y zas, empieza el ataque y las carcajadas explotan en mí.

Yo inocente en el tema, no sabía que hacer, así que simplemente le pregunté que debía hacer, si quitarme los zapatos y los calcetines o esperar que él me los quitara. Andrés como todo un «caballero», me quitó los zapatos y los calcetines, me tomó ambos pies con su brazo izquierdo, hizo una especie de llave y con su mano derecha comenzó a mover rápidamente los dedos de su mano sobre las plantas de mis pies. Mi reacción no se hizo esperar. Estallé en risas a carcajadas e intentaba retirar mis pies; mi esfuerzo era en vano, debido a la llave que me estaba aplicando Andrés con su brazo izquierdo. Por más que suplicara, Andrés hacía caso omiso a mis súplicas.

Al cabo de unos 10 largos minutos, Andreś se detuvo y me preguntó si podía ser su «Tickle Slave», aquí fue cuando empecé a conocer muchos términos relacionados con las cosquillas y el fetiche de éstas, para las personas que sienten placer haciendo y/o recibiendo cosquillas, yo por lo menos no siento placer, simplemente me gusta reír y utilizo las cosquillas como una forma de relajarme y desestrezarme, así sea una manera desesperante.

Yo inocente en el tema, le pregunté a que se refería con ser su «Tickle Slave» y fue entonces cuando Andrés comenzó a explicarme cada uno de los términos asociados al fetiche de las cosquillas. Me enseñó otros términos como «Tickler» y «Ticklee», entre otros. Como a mí las cosquillas me han parecido desde siempre un juego divertido, accedí a ser su «Tickle Slave» o su «Ticklee», pues no le veía ningún problema a recibir cosquillas de alguien a quien le gustaba hacer cosquillas a las demás personas. Un «Tickler».

El tiempo pasó y la amistad se hacía fuerte y sólida, parecía que nada iba a estropear el lazo que habíamos construido, como producto de ser «Tickler» y «Ticklee», sin embargo, fue el mismo Andrés el que lo echó a perder todo. Yo no le veía ningún problema a ser cosquilleada por él, en el momento que fuera, sin embargo, todo tiene un límite y él pasó ese límite, hasta el punto de querer estar haciéndome cosquillas en lugares públicos, sin importar que estuviéramos en reuniones profesionales y/o con conocidos o amigos o familiares.

Hice lo que nunca había hecho con nadie más en mi vida, colocar un denuncio penal, por acoso sexual y una prohibición de acercamiento a mí no menor a 500 metros de distancia. El juez me dio la razón en todo lo que lo acusé y la amistad se dañó a causa de lo que una vez nos unió, las cosquillas.

Al cabo de unos 6 meses después de este incidente penal, Andrés irrumpió en mi casa en horas de la noche de manera sigilosa, mientras yo dormía cómodamente en mi cama. Tomó unas cuerdas y me ató ambos pies. Al momento de apretar la cuerda, abrí los ojos y lo vi al pie de la cama, ya con mis pies listos para hacerme cosquillas. Él al ver que me desperté, no desaprovechó el momento y comenzó a hacerme cosquillas, por un momento disfruté el momento, sin embargo, recordé la denuncia y comencé a gritar en medio de mis risas a carcajadas y a pedir auxilio y ayuda. Una vecina escuchó mis gritos y llamó a la policía, quienes llegaron al cabo de unos 15 minutos aproximadamente e irrumpieron en mi casa; se llevaron a Andrés detenido. Fue la última vez que lo vi. No presenté cargos a cambio que él no violara nuevamente le compromiso con el juez.

En la actualidad no he vuelto saber más nada de Andŕes. Lastimosamente esta fue una «mala experiencia» como ticklee, los próximos relatos si serán más emocionantes y divertidos.

Besos.

Angie.

 

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