Tickling Stories

Historias de Cosquillas, basadas en hechos reales.

Pago por cosquillas (Investigación)

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Hola de nuevo mis estimados y files lectores. Estuve ausente por un tiempo, porque me encontraba haciendo una nueva investigación sobre las cosquillas. Esta vez investigué a fondo sobre las personas que pagan ya sea por hacer cosquillas o por dejarse hacer.

En este breve artículo les contaré sobre las personas que pagan por hacer cosquillas y sobre aquellas personas que reciben o cobran dinero por dejarse hacer cosquillas en determinado tiempo, ya sea en minutos o en el caso extremo de algunas cuantas horas.

Me tomé la tarea de buscar anuncios en los cuales hubieran personas que pagaran dinero a otras con tal de dejarse hacer cosquillas por X cantidad de tiempo, créanme que fueron muchos los anuncios que encontré. Así que seleccioné unos cuantos anuncios de todos los que encontré en Internet y decidí llamar, con el fin de concretar citas y participar como «conejillo de indias» en las sesiones de cosquillas a cambio de unos cuantos pesos.

La mayoría de los anuncios pedían mujeres cosquillosas en las plantas de los pies a cambio de dejarse hacer cosquillas durante 1 hora por unos $50.000 pesos colombianos, lo que serían unos 16 dólares aproximadamente.

Anuncio 1: 

«Solicito mujeres cosquillosas en los pies para sesión de cosquillas por 45 minutos a cambio de $45.000 pesos. Interesadas llamar al 304345XXXX».

Decidí llamar al número, me contestó un hombre, a lo que le dije que estaba llamando por el anuncio que había publicado en Internet en el sitio X; el hombre muy amablemente me preguntó si era cosquillosa en los pies, a lo que yo le dije que soy demasiado cosquillosa. El hombre me comentó que el pagaba $45.000 pesos por una sesión de 45 minutos, pero que si veía que yo soportaba más tiempo, el pago podía ser un poco mayor. Acordamos una cita y fui a la dirección que me entregó.

Llegué a la dirección acordada, me recibió un hombre de unos 45 años aproximadamente, me invitó a seguir al interior del apartamento en una de as habitaciones; al ingresar pude ver una cama con correas en las equinas. El hombre me pidió acostarme en la cama, me ató las muñecas y los tobillos, después de ésto, me quitó los zapatos y los calcetines.

Sabía que estando en esa posición estaba demasiado vulnerable y a merced de un fetichista de cosquillas, que muy seguramente me iba a hacer demasiadas cosquillas en mis cosquillosos pies. El hombre me tomó el pie izquierdo y me paso rápidamente sus dedos por la planta de mi pie, mi reacción no se hizo esperar y estallé en risas. Me hizo cosquillosas por un buen rato en ese pie, pero después de un tiempo pasó a mi pie derecho y continuó haciéndome cosquillas. Yo lo único que podía hacer era reír a carcajadas y dar saltos en la cama, mientras el hombre fetichista se deleitaba haciéndome cosquillas.

Justamente a los 45 minutos el hombre se detuvo, me desató las muñecas y los tobillos y me pagó los 45 mil pesos acordados. Nos despedimos y me fui a mi residencia a meditar sobre esa experiencia.

Anuncio 2:

«Requerimos mujeres extremadamentes cosquillosas, para participar en sesiones de cosquillas con plumas, cepillos, dedos y pinceles, pagamos 50 mil pesos por 1 hora de cosquillas».

Pensé 1 hora de cosquillas a cambio de 50 mil pesos? Suena loco y divertido. Hagámosle, para ver que sucede. Llamé al número de teléfono que aparecía en el anuncio y me contestó una mujer al otro lado de la línea y al igual que el anuncio anterior, me hicieron la pregunta obligada: Eres cosquillosa?. Mi respuesta como siempre fue positiva, a lo que la mujer al otro lado de la línea me preguntó: Cuál es tu punto débil a las cosquillas?. Mi respuesta fue: las plantas de los pies. Después de esas preguntas, me preguntó mi edad, ocupación y disponibilidad para hacer una sesión de cosquillas. Una vez contestadas todas las preguntas, acordamos una cita en una dirección X.

Al llegar a la dirección me abrió la puerta una mujer que se identificó como la persona que había contestado la llamada que yo había hecho, me invitó a pasa a la casa e ingresamos en un estudio donde había una especie de mesa con dos cepos en cada esquina, la mujer me pidió que me acostara en la mesa, pero antes me pidió quitarme los zapatos, calcetines, la blusa y el jean que llevaba puesto, quedando únicamente en ropa interior. Accedí a cambio de aumentar el pago, así que llegamos a un acuerdo.

Una vez acostada en la mesa y con las manos y pies inmovilizados, entraron a la habitación 3 personas más: 1 hombre y 2 mujeres, quedando el grupo de esta manera: 1 hombre y 3 mujeres. Apenas estuvo el grupo completo comenzaron a hacerme cosquillas sin piedad alguna en cada rincón de mi cuerpo vulnerable. La sesión de cosquillas duró 2 horas, en las cuales me hicieron cosquillas en las axilas, las costillas, la cintura, el ombligo, las rodillas y los pies. Recibí como pago $200.000 pesos.

Anuncio 3:

«Requiero mujer cosquillosa que desee ganar dinero extra».

Llamé al número que tenía el anuncio y me contestó un hombre joven. Me preguntó si tenía cosquillas, a lo que le respondí de manera afirmativa. Acordamos una reunión en una dirección X.

Al llegar al sitio acordado, el hombre me preguntó si era cosquillosa en las axilas, me pareció algo curioso, debido a que en los anuncios anteriores me hicieron énfasis en los pies. Le dije que si, que no sabía que tan cosquillosa era en esa parte del cuerpo, que habría que probar y ver si realmente era tan cosquillosa como el quería que fuera y pues efectivamente resulté un mar de cosquillas en esa parte de mi cuerpo. El joven se divirtió haciéndome muchas cosquillas en las axilas, pues yo estuve acostada en el suelo con los brazos estirados hacia arriba, mientras que él estaba sentado sobre mis brazos para poder hacerme cosquillas en mis axilas.

Mientras cosquilleaba mis axilas, yo lo único que hacía era reír a carcajadas, moverme de un lado a otro y mover mis piernas como signo de desesperación. Después de finalizar la sesión de cosquillas, de aproximadamente 1 hora, el joven me pagó $50.000 pesos.

Conclusión

Me divertí muchísimo. No coloqué todos los anuncios, porque no me alcanza el tiempo. Después comentaré las experiencias por separado. Gané aproximadamente 300 mil pesos por participar como conejillo de indias en sesiones de cosquillas.

No pensé ser demasiado cosquillosa en las axilas y las plantas de mis pies siguen siendo mi punto débil a las cosquillas.

Espero que les haya gustado este reportaje.

Besos

Pao

 

 

 

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