Tiempo de lectura aprox: 44 segundos
Carolina es una joven de 23 años que llegó a Bogotá persiguiendo un sueño: convertirse en artista plástica. Con una estatura de 1,65 metros, piel trigueña, ojos color miel y cabello castaño corto, irradia una energía fresca y espontánea que combina con su espíritu curioso y trabajador.

Oriunda de una ciudad pequeña donde no existía la carrera que tanto deseaba estudiar, decidió mudarse a la capital para abrirse camino. La vida en Bogotá no ha sido sencilla; entre clases, proyectos y exposiciones, Carolina trabaja como mesera en dos restaurantes para poder sostenerse y pagar su apartaestudio. A veces atiende en la jornada diurna, otras veces en la nocturna, siempre buscando equilibrar su pasión con la necesidad.
En uno de sus trabajos, en un restaurante conocido por su ambiente y su uniforme llamativo, ha enfrentado situaciones incómodas e incluso propuestas fuera de lo común. Sin embargo, Carolina se ha mantenido firme, aprendiendo a manejar con madurez esos momentos y a valorar su propio poder de decisión.
Detrás de su sonrisa amable se encuentra una joven sensible y risueña, con un carácter fuerte pero una inocente vulnerabilidad: es sumamente cosquillosa, especialmente en sus axilas y en los pies, un detalle que pocos conocen pero que la hace tan humana y genuina como su arte.
Historias: